SACRIFICIO EN EL ALTIPLANO

Una vez al año en Socoroma, localidad ubicada a 3.000 metros de altura, se realizan las corridas de gallos. La competencia es típica de los miércoles de ceniza. Primero, los animales se bendicen en una “pawa”, o pago a la tierra, sacrificando a las aves y dejando su sangre para la “Pachamama” (Madre Tierra). Tras ello, los gallos son colgados de las patas en un arco entre dos maderos, mientras los jinetes tratan de arrancarlos a todo galope. La tradición cuenta que las corridas tienen su origen en la mixtura de las costumbres andinas y de la colonia. Fotografías de Francisco Manríquez, La Estrella de Arica.

 

Una vez al año en Socoroma, localidad ubicada a 3.000 metros de altura, se realizan las corridas de gallos. La competencia es típica de los miércoles de ceniza. Primero, los animales se bendicen en una “pawa”, o pago a la tierra, sacrificando a las aves y dejando su sangre para la “Pachamama” (Madre Tierra). Tras ello, los gallos son colgados de las patas en un arco entre dos maderos, mientras los jinetes tratan de arrancarlos a todo galope. La tradición cuenta que las corridas tienen su origen en la mixtura de las costumbres andinas y de la colonia. Fotografías de Francisco Manríquez, La Estrella de Arica.

 

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